miércoles, 13 de febrero de 2019

Glass (2019) de M. Night Shyamalan



El amigo Shyamalan lleva años  luchando por construir su trilogía del héroe, que arrancó con la cinta (ya de culto) El protegido. Ya formando parte del sistema de estudios de Hollywood, tuvo problemas para levantar un proyecto difícil de catalogar y cuya primera parte no había sido un éxito de taquilla. Su status fue mermando con los años así que no tuvo más remedio que aparcar sus secuelas indefinifamente y buscar un nuevo lugar al margen de la industria.
El hecho de que Múltiple fuera una continuación oculta de El proteguido demostró hasta que punto Shyamalan no había olvidado su creación y como estaba dispuesto a volver a ese universo.
No fue hasta este año cuando ha podido ponerle el broche a su particular visión de los justicieros. Renunciando a un nivel de producción al que ya no aspira por su actual condición de cineasta outsider pero con el que ha conseguido sorprender a propios y extraños con una propuesta formal bastante novedosa.

Los pilares de la película se apoyan en los tres roles protagonistas, quienes poseen un tratamiento visual, y psicológico de mucho interés. Todo bajo el amparo de una premisa tan potente como sencilla: Confinar a Don Cristal, David Dunn y a La horda bajo el mismo techo.  
Recluídos en una institución psiquiátrica, se ven manipulados por la doctora Staple, que en una serie de sesiones intenta dominar a cada uno de ellos. Manipulandolos a partir de sus puntos débiles.
A nivel de dirección, la puesta en escena de Shyamalan denota una gran agudeza intelectual, buscando recovecos nunca mostrados en el cine comercial. Jugando con aspectos psicológicos muy interesantes. Todo esto hace que no sea una película fácil de catalogar. Sobre todo con este mercado copado por adaptaciones de comics de Marvel y DC. Es ahí donde Glass se podría encontrar como una rara avis en el género de superhéroes, de la que habría que tomar buena nota (si no queremos repetir formulas una y otra vez).

Un aspecto a destacar, es que nunca un filme de estas características ha sido tan consciente de su propio género. Siendo el noveno arte la razón de ser de los personajes, aportando hasta cierto punto, verosimilitud con el mundo donde vivimos.


Si en El protegido y Múltiple se realiza un estudio sobre como entre la masas se encuentran personas especiales. En Glass se centran en eliminar el concepto de superhéroe, jugando con la mentalidad de los protagonistas en una narración que va a la contra de sus anteriores cintas. La doctora intenta racionalizar el comic como inspiración-aspiración y la ficción como opio para el pueblo. No hay personas diferentes a los demás, todos somos una masa. Nadie destaca. No hay héroes.

Y como toda buena cinta del director hindú, el final no será lo que esperas. Dejando abiertas diferentes capas de lecturas, con el final o el principio de un nuevo universo.

domingo, 16 de diciembre de 2018

Batman Vol:01 Yo soy Gotham


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ECC ediciones nos trae por fin la edición en tapa dura de los primeros compases de las andanzas de Batman en el nuevo Renacimiento de la editorial DC. Es curioso como en esta ocasión, hemos pasado de grapas a edición de lujo sin pasar por la rústica, como si ocurría con la longeva etapa de Greg Capullo y Scott Snyder. Aun así, el trabajo para sacar este libro es incuestionable, siguiendo una nueva línea con una encuadernación de calidad, con portadas muy interesantes, siendo respetuosos con las características de la edición USA. 


Con respecto al contenido de este Batman: Yo soy Gotham, nos encontramos con el número de presentación Batman Rebirth más el primer arco argumental de cinco números y un one-shot de la mano de Tom King y el dibujo de David Finch. El guionista venía de una etapa interesante de Grayson y ahora es el estandarte de la compañía de Burbank, con grandes trabajos entre los que destaca Mr. Milagro. Y David Finch, bueno, todos debemos conocer su trabajo (amarlo ya es otra cosa).
Arrancamos con un primer número espectacular del que ya hablamos aquí, que sirve para presentarnos a los protagonistas de este tomo: Gotham y Gotham girl.
Dos personajes creados por King como paradigmas del superheroe clásico, entre la caricatura y el icono (para los que seáis muy pijameros seguro que os gusta). Estos dos hermanos tienen todos los poderes de Superman y muchos misterios que ocultar. Todo esto se irá desarrollando a lo largo de los números de la colección hasta descubrirnos el origen y el futuro de estos personajes dentro del universo DC. 


Con esta historia, King nos habla de la responsabilidad de ser un héroe y las consecuencias de sus actos. Utilizando al cruzado de la capa como tutor de estos heróes primerizos, que tienen mucho potencial por explotar pero que mal enfocados puede llegar a ser un peligro para todos. Incluido ellos mísmos.
Además, otra de las cualidades del relato es la manera que desarrolla las personalidades de estos nuevos personajes. Siendo en todo momento muy coherentes. Y utilizando algunos paralelismos con el origen del propio Batmandesde otro punto de vista, nos enseñan como se pueden llegar a lugares bien distintos. Porque no todo el mundo está preparado psicológicamente para el reto de ser un protector enmascarado. No, no es fácil.
Otro punto a favor, es la recuperación de villanos de corte clásico, con Hugo Strange o el Psicopirata entre otros, en un ejercicio de continuidad muy molona (no todo es el Joker, señores). Cuando los autores no ocultan lo que realmente es un superheroe y se enorgullecen de su lore es siempre digno de elogio. ¡Sí, van en pijama y luchan con los malosos! El género es así. Tenemos que ser consciente de lo que son y madurar. De otra forma estaremos abocados a esconder los prejuicios con falsas máscaras. 

Un detalle que no se nos puede pasar por alto es que están implementando número a número, lo que fue el primer evento de Renacimiento con La noche de los hombres monstruo, aunque esto es otra historia que aquí solo se matiza en algún que otro detalle. Pero no se resuelve en este tomo, se queda ahí por el momento. Así que, no intentéis buscar resolución a algunos interrogantes y tirad de paciencia. De esto viven las editoriales.

En su conjunto, el resultado es irregular con algunas pegillas narrativas pero que empañan el conjunto, aunque sobretodo, merece la pena por la historia que esta por venir. Siendo más interesante el arranque de los nuevos 52 que el de este Renacimiento. Aun así, la próxima incorporación de Catwoman como compañera de fatigas del alter ego de Bruce Wayne hará que la cosa mejore ostensiblemente, llegando a los mejores momentos de la etapa de King el cual desarrollaremos en las reseñas siguientes.Poco a poco el autor le coge la medida al personaje y sobretodo, a eses números unitarios que tan bien se le dan al autor.
Mientras tanto, compraros este tomo y disfrutad de la introducción al caballero oscuro de Tom King, que si bien no es perfecto, si es suficientemente atractivo como para hacerse con él. Recomendado.

jueves, 25 de octubre de 2018

Billy Elliot El musical



Después de conocer que se haría el musical que adapta la famosa película Billy Elliot, me preguntaba como harían para representar el espectáculo y mantenerse fiel con las edades de los personajes. Era una taréa difícil y a pesar de ello, se pusieron manos a la obra y el resultado salta a la vista: Sobresaliente.

La historia, como ya deberías saber, se centra en la vida de Billy Elliot, un joven inglés que por causas ajenas a su voluntad acaba descubriendo el mundo del ballet. Esto le sirve como catalizador, descubriendo como algo que le era tan ajeno puede ser su billete para salir de la crisis en la que se encuentra. La nobleza de la gente que lucha por lo que ama siempre será un tipo de relato que me toca la patata y más en este caso con el contexto familiar y político. 

La compañía esta formada por seis jóvenes interpretes que dan vida al personaje principal semana tras semana en una labor de casting impresionante. Esto se lleva a cabo, gracias a un trabajo previo en la escuela que sirve de preparatoria para el musical. Un esfuerzo muy alto por parte de los chicos y que como resultado se ve recompensado con llenos función tras función.
En mi caso en concreto tuve el placer de estar ante el joven Cristian López que demostró su versatilidad tanto en interpretación como en canto y danza. Billy se mantenía fiel en su esencia y lo que parecía imposible se convertía en realidad, ver sobre las tablas como daba sus primeros pasos de baile
Nos regala grandes momentos, sobre todo los que comparte con el personaje de la señorita Wilkinson, quien da pie a que su vocación salga a relucir.
El rol de mentora esta interpretado por Natalia Millán que demuestra su versatilidad en un papel que gana la simpatía del publico desde su primera intervención. Sin aspavientos y con un mucha naturalidad. Así consigue que nos rindamos en cada una de sus escenas. Su manera de comportarse durante las clases, sus sentimiento de admiración ante los progresos de Billy y como lo ayuda a pesar de las circunstancias de la familia Elliot. Ella nos abre los ojos a todos. Mostrando esperanza donde no lo hay. Un mensaje muy bello. 

 
Por el contrario un aspecto que deja que desear es la puesta en escena. Movimientos laboriosos e impresionantes transiciones entre escenas pero que se ejecutan de forma pobre y siendo poco orgánico con lo que se esta tratando. Sé que es cuestión del género y que funciona así, pero siempre menos es más y en el caso, no era necesario tanto cambio espacio-temporal. Algo que afea el resultado final pero que no le quita ni una pizca al resto de apartados técnicos.  Destacando una iluminación, acompañamiento musical y escenografías muy conseguidas que sin ellas no sería lo mismo.



En términos generales, la propuesta me convenció dejandome llevar por la emocionante historia y el carisma de los protagonistas. Una material de base muy bueno con una logística necesariamente compleja y digna de admirar. En España también podemos hacer las mismas propuestas que en Londres o Nueva York.

Lo sueños se cumplen y gracias a Billy los convierte en los nuestros. Él pudo y los espectadores juntos con él también. 

sábado, 8 de septiembre de 2018

Lehman Trilogy. Balada para sexteto… de Sergio Peris-Mencheta

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Anoche fui a Teatros del Canal a ver la nueva propuesta de un autor al que suelo serle fiel en la salud y en la enfermedad. Ese autor del que os hablo es Sergio Peris-Mencheta, que con su compañía Barco Pirata suele plantearnos propuestas escénicas muy interesantes como la que nos trae esta vez, la adaptación de la obra de Stefano Massini titulada Lehman trilogy. 

¿Sabéis quiénes son los hermanos Lehman? Pues tanto si estáis al día de la economía como si no, descubriréis la historia de estos inmigrantes alemanes que llegaron con una mano delante y otra dets para cumplir el American dream, llegando a construir uno de los imperios económicos más grandes de la historia de EEUU. El director nos pondrá delante de una historia que atrapa escena tras escena, demostrando una vez más que en teatro se puede todo.   
Lehman Trilogy es toda una experiencia y un ejemplo de buen hacer. A pesar de ser un musical (con números muy buenos y coreografías muy trabajadas) no son los acordes ni las melodías los elementos principales sino la literatura, en mi humilde opinión. 

Desde que se sube el telón te invade la sensación de estar ante un libro abierto que página tras página cuenta la historia de la dinastía Lehman y por ende, de los Estados Unidos de América. Un relato de ascensión y caída, con algún eco a Érase una vez en América o El padrino, que mediante un narrador omnisciente se reparte el elenco.  
Lehman trilogy es un retrato sobre cómo los sueños se cumplen y el precio que cuestan: ser el mejor en el business llegando a olvidar tus raíces y quién eres, todo por una ambición desmedida.

Os puedo asegurar que todos los que ocupabamos la butacas estabamos ensimismados. Cada acto se hacía breve y en todo momento tenía nuestra entera complicidad.

La estructura de la obra está dividida en tres actos de cincuenta minutos separados por dos descansos. A priori puede parecer excesivo pero cuando ves cómo los seis actores recitan un texto voraz, rápido e intenso y lo aderezan con números musicales, coreografías y cambios de escenario, entiendes que estás ante un espectáculo que requiere un gran esfuerzo físico y mental por parte de los intérpretes que se entregan en escena para meternos en la piel de más de cien personajes. Dando vida a todos los personajes de la obra. Presentándonos roles con entidad y fuerza tanto en los protagonistas como en los secundarios. Tres décadas de Lehmans que Litus Ruiz, Leo Rivera, Pepe Lorente, Víctor Clavijo, Aitor Beltrán y Darío Paso nos sirven en bandeja de plata. 
Centrándonos en la dirección, Peris-Mencheta tiene un texto muy sólido, al contrario que en su versión de La cocina donde la experiencia especial se conseguía con la maravillosa propuesta escénica que se ponía en primer plano por delante del libreto. En Lehman trilogy el contenido sigue de manera exquisita. No me puedo imaginar cuánto trabajo hay detrás, cntas horas de ensayo y error...De verdad, me quito el sombrero.





Cuando baja el telón, sientes la emoción de haber estado ante un espectáculo brillante. Y es que no era un producto fácil de llevar a las tablas por la complejidad del texto, por la versatilidad que demanda a los actores (que son intérpretes, músicos, bailarines e incluso tramoyistas) y por la magnitud de la historia que cuenta. 
Mi más sincera enhorabuena a la compañía por servirnos el espectáculo de una manera tan honesta y sin alardes.

Si he conseguido que os pique el gusanillo, recordad que el twist final lo tenéis en Teatros del Canal hasta el 23 de septiembre.