lunes, 9 de mayo de 2016

Lavar, marcar y enterrar. Historias de una peluquera en serie

Lavar, marcar y enterrar. Historias de una peluquera en serie teatro

El teatro moderno está tendiendo hacia un cambio en las formas y los espacios. Pensando así, en generar nuevas sensaciones para los actuales espectadores más habituados al realismo y la cercanía audiovisual. El marco del circuíto off ha servido como campo de pruebas para dicha evolución que ahora podemos descubrir en cualquier producción teatral que se precie: Propuestas frescas, innovadoras y únicas que con el paso de los años han renovado la forma de hacer teatro en España, como ocurre con la nueva obra de Juanma Pina.


En Lavar, marcar y enterrar este experimento tiene su origen en las entrañas de una peluquería (Tanto su historia como su representación escénica). La primera temporada de la obra se realizó dentro de Corta Cabeza y actualmente se representa en un teatro de corte más clásico como es el Lara. Eso sí, manteniendo sus señas de identidad intactas. Algo que merece mucho respeto, ya que no han querido venderse al clasicismo sino reinterpretarse siendo fieles a su premisa original.


La historia se centra en contarnos la vida de Gabi, interpretada por Miriam Díaz-Aroca, una peluquera neurótica de cabellera voluminosa, a través de una situación insólita: Su secuestro y el de su maniático ayudante dentro de la peluquería donde trabajan a manos de dos violentos enmascarados. Pero, ¿qué sentido tiene atracar el local de Gabi? Este claustrofóbico  punto de partida, servirá como escusa para introducirnos en el particular universo de la obra y en el de la propia peluquera, jugando valientemente con los flashback para contarnos no solo la vida de la protagonista, si no la de su preciado local y la evolución del mismo dentro de un barrio tan cambiante como es Malasaña.




El peso interpretativo recae sobre Miriam Díaz-Aroca, quien se encuentra muy agusto en su rol. Jugando con la comedia y el drama con mucha naturalidad, entendiendo muy bien las claves de un personaje tan kitsch además de servir de principal vehículo para que el público entienda la historia. Todo este trabajo no luciría en absoluto, si no fuera por un reparto que la complementa a la perfección, con actores de la talla de Juan Caballero, Mario Alberto Diez y Álex Larumbe (Algunos interpretando varios personajes).


Montgomery nos presenta una propuesta pop, muy gamberra y con unos personajes que no son lo que parecen. Las carcajadas están aseguradas, gracias a unos diálogos muy trabajados y a unas situaciones muy divertidas donde predominan el caos y lo absurdo. Hará que la próxima vez que te cortes el pelo quieras saber que historia hay tras esa persona que tiene las tijeras en la mano.



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