sábado, 13 de diciembre de 2014

Under the Skin (2013) de Jonathan Glazer


El cine en sí mismo es un viaje, y sobretodo si es proveniente de un género como la ciencia ficción, debido a que entramos a un nuevo mundo más o menos reconocido pero con unas reglas propias de la historia que nos están contando, con más o menos base científica según la propuesta.
En el caso que nos atañe, la cinta dirigida por Jonathan Glazer y basada en la obra del mismo nombre del famoso escritor Michel Faberse, se acentúa más si cabe la sensación de viaje debido a que es una road movie en el que  se narra las andanzas de una mantis alienígena con la piel de Scarlett Johansson, que viajará por Escocia en una destartalada furgoneta en busca de posibles presas sexuales. La última consecuencia del deseo carnal es la muerte. Eros y Thanatos a tope.
No obstante también veremos como no es tan fácil como parece encontrar a un hombre dispuesto a irse con la pobre Scarlett (cualquier novia si vería la ciencia ficción en ello) y como se tiene que entregar a la causa nuestra querida alienigena para poder llevarse a algún hombre sin familiares y amigos al huerto, en este caso una morada derruida que da muy mal rollo, dando pie a unas escenas muy potentes que comentaremos más abajo. 
Muchos son los anodinos rostros masculinos que aparecen y desaparecen durante todo el metraje, aprovechando esta búsqueda de carnaza para acentuar el carácter de radiografia de la humanidad, y no desde un punto de vista muy positivo precisamente, aunque hay momentos que arrojan algo de luz. 
Todo esta "misión" parece controlada por una especie de proxeneta ataviado de motorista, que es quien siempre vigila a la protagonista desde la lejanía con su imponente moto y un rostro inexpresivo. Pero no se sabe nada más, no va por ahí la historia...



Estamos ante una cinta de claro corte intimísta que nos dejará claro su estilo desde el primer fotograma. Haciendo que el espectador se quede atónito ante una hermosa obertura, muy conceptual, mostrándonos unas imágenes sugerentes y con cierto aire a "2001: una odisea en el espacio" que nos irá introduciendo poco a poco en lo que parece una aclimatación a un nuevo idioma y a un nuevo cuerpo. Terminando la adaptación cuando se forma el globo ocular, dando lugar a una mirada, la primera vez que esos ojos ven. Sin lugar a dudas el elemento clave de la película es esa mirada, que durante todo el film lo escruta todo incluso así misma, donde todo son preguntas.
Según el nivel de lectura bien es cierto que ella llega de otro planeta, pero también podría tratarse de un extranjero, un exiliado o un inmigrante. La trama es muy minimalista porque se opta por un gran desarrollo de la psique de la protagonista con una evolución bastante interesante, donde el recorrido marca el despertar de sus sentidos a nivel físico pero también le dan pie a la reflexión y al afloramiento de sus primeros sentimientos como humana. Siendo un vehículo perfecto para meternos en la piel de la protagonista, un ser que desconocemos absolutamente pero de quien llegamos a entender sus sentimientos con el paso de los minutos. Todo ello gracias en parte a los matices interpretativos de Scarlett Johansson, donde el gran acierto está en el casting, ya que ella de por sí es un icono para el público, alguien que no pasaría desapercibida, una persona diferente y que destaca sobre el gran número de rotos desconocidos que aparecen en la pantalla. 
Hay que destacar como siendo una película que su mayor parte está marcado por cierto costumbrismo, tiene momentos de autentico delirio visual. Buen ejemplo de ello es cada vez que ella se paga una nueva víctima, el espectador es testigo de excepción de ese ritual de apareamiento previo que da lugar a los momentos más impactantes de la película, rompiendo con el ritmo imperante y donde el director mejor refuerza el aspecto visual, demostrando que es un virtuoso de la imagen como ya hemos visto en más de uno de sus videoclips. Gracias a una puesta en escena manierista y en parte a un gran sentido del tiempo cinematográfico, un gran montaje de sonido y acompañado por una excepcional banda sonora compuesta por Mica Levi creando una autentica atmósfera irreal, una pesadilla sexual donde el hombre se acerca a cada paso a su final pero con una sonrisa de felicidad en el rosto.
Es muy interesante ver el comportamiento de una alienigena en un planeta que desconoce, donde ella es a priori la depredadora donde a su alrededor todo son presas. Una historia que tiene un giro fundamental a mitad de película que marcará la evolución final de nuestra protagonista pero que no está remarcado, es solo un detalle.


No es una película fácil de digerir, depende mucho de la predisposición del público, pero una vez que entras en el juego, este te atrapa por completo. Se toma su tiempo para transmitir la sensaciones adecuadas a cada momento, con escenas muy reflexivas que pueden hastiar al espectador más palomitero e incluso algún sector de la prensa especializada. Pero tiene su recompensa, gracias a una inmensa Johansson y a unas imágenes hipnóticas, muy estéticas que contrastan con las partes más naturalistas de viajes de carretera. Lo que importa en esta historia es la forma en que se cuenta, y ¡qué forma! Pero como todo viaje, el trayecto torna a su fin, y con ello el tiempo que compartimos con una extraterrestre de cuerpo voluptuoso concluye, no sin antes hacernos reflexionar sobre todo lo que le ha pasado en esta historia, que no es más que una mujer buscando entender el mundo, aunque no sea el suyo.

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