viernes, 5 de diciembre de 2014

Interstellar (2014) de Christopher Nolan

interstellar cartel

La verdad es que no es tarea fácil hablar de esta película. No solo por la complejidad del film en sí mismo sino por todo lo que trae detrás: la nueva propuesta de Christopher Nolan sobradamente conocido por su trilogía de "El caballero oscuro", y el primer gran blockbuster de la estrella de moda, el amigo Mathew MacConaughey. Además de ser un producción de gran envergadura a caballo entre ciencia ficción y aventuras que no está funcionando mal últimamente en Hollywood.

Todo un must.

Las expectativas altas suelen ser muy peligrosas, pero como al director británico parece que le estimulan los desafíos, el que firma está reseña se ha contagiado de ese espíritu dejándose llevar por una propuesta tan particular y arriesgada, descubriendo así una de las películas más estimulantes de este curso cinematográfico. Compleja, diferente, bella, caótica, y sobretodo emocionante.

La cinta nos presenta un futuro donde la especie humana vive en un planeta en extinción, la ciencia ha perdido toda su credibilidad y se fomenta a los jóvenes a trabajar la tierra. Cooper es un ex-ingeniero que ha tenido que reciclarse a tareas de granjero para poder sobrevivir junto con sus hijos.

Su vida sufre un vuelco cuando es reclutado por los últimos vestigios de la NASA, capitaneado por el profesor Brand interpretado por Michael Caine, para realizar una misión que solo Cooper puede llevar a cabo. Eso sí, bien asesorado por la cientifica Amelia, a la que da vida Anne Hathaway, junto con un grupo de exploradores encargados de llevar la tarea a buen termino. Entonces es cuando Cooper tiene que decidir entre estar con sus seres queridos en un mundo que se agota o abandonarlos para poder salvarlos a costa de un viaje de no retorno. Mola.

Una odisea espacial para salvar a la raza humana es un punto de partida más que interesante, que en manos de Nolan se convierte en todo un viaje iniciatico para la tripulación y que decir tiene, para el espectador, quién se quedará ojiplático en su recta final.

interstellar hathaway mcconaughey

Una epopeya en la que hay que buscar un planeta que sirva de alternativa para llevar allí a toda la humanidad. Una misión sin precedentes en la que la tripulación se encontrará con más de un obstáculo. La space opera definitiva, cargada de aventuras y conflictos entre personajes en un cosmos infinito de amenazas a su misión. Pero realmente el núcleo, la matriz de "Interstellar" no es sino la historia de un padre y de una hija, así de sencillo pero no menos complejo de lo que cabe esperar. 

Es la película del director británico, que sin lugar a dudas mejor conjuga su cerebro privilegiado con algo tan importante como es el corazón. A pesar de que se le suele tildar a veces de ser muy frío en sus propuestas, particularmente en esta cinta es en que ha sabido plasmar mejor los sentimientos, el amor a flor de piel (puede que este fuera el lastre de por ejemplo "Origen", donde cojeaba un poco la relación del protagonista con su esposa e hijos) y que realmente emociona gracias a esa maravillosa relación paterno-filial, ¿made in Spielberg? 

También aborda otros temas en mayor o menor medida, como son el paso del tiempo, las leyes de la robótica o la dicotomía entre ciencia y fe. Cabe destacar la pericia del director británico para favorecer de manera visual y fácil de entender esas ideas, de forma que el espectador pueda comprenderlo todo fácilmente. Así se ofrecen soluciones narrativas para nociones  tan complejas y abstractas como esos viajes por el espacio-tiempo, los agujeros de gusano, la cuarta dimensión y muchos más conceptos propios de la física que el espectador medio (en el que me incluyo) no entiende, para los que se han inspirado en los estudios científicos de Kip Thorne.  



Una historia muy basta y amplia, donde los personajes recorren planetas enteros pero donde lo importante es lo íntimo, lo pequeño, lo que hace grande a los seres humanos, más que el universo sideral, es su capacidad de amar y sacrificarse por quien amas. Conjugando muy bien lo épico con lo intimo, algo realmente difícil, como solo han hecho películas de la talla de "2001: una odisea en el espacio" o "El árbol de la vida", donde radica realmente la excelencia de la película.

Una vez más Nolan demuestra su buen hacer como director con una pericia operística abrumadora, una familiaridad tremenda en conjugar secuencias de montaje paralelas con gran significado, aportando un contenido mayor gracias a dicha permuta. Suele usarlo como recurso de forma habitual, pero es en esta película está dotado de más sentido que en el resto de su filmografía. La historia lo justifica, una búsqueda para salvar nuestro planeta, de lo que realmente subyace que Cooper quiere reencontrarse con su hija a toda costa.

Una exploración del universo para que un padre y una hija se encuentren en sentido metafórico. La verdadera acción que mueve la película, que irá in crecendo hasta alcanzar un prolongado climax. Un viaje alucinante.



Una fabula de ciencia ficción muy personal creada por los hermanos Nolan en la cual la fuerza emocional del relato (fundamental), con uno elenco de estrellas que cumplen muy bien su cometido; pero como en la mayoría de epopeyas, la historia siempre está por encima de sus personajes. 

Y no podría cerrar la crítica sin añadir que "Interstellar" no podría ser igual sino fuera por el director de fotografía Hoyte van Hoytema (en sustitución Wally Pfister), gracias a caminos ya abiertos por otro maestro como es Emmanuel Lubezki, con un atmósfera espacial increíble, que nos deja sin aliento y una árido planeta Tierra, que nos recordara a otras películas post-apocalipticas. Un lienzo que gracias a una banda sonora espectacular que acompaña de forma muy orgánica, y un montaje invisible hacen de esta, una obra privilegiada a nivel artístico y técnico. 

Una película muy redonda, que a pesar de un excesivo empleo del lenguaje verbal y un uso muy hollywoodiense de las secuencias de acción (típicos aterrizajes forzosos, explosiones de todo tipo, peleas donde se agrieta el casco del astronauta,...), no empaña el resultado final, calando hasta lo más hondo de nuestras retinas, llegando a tocarnos con la punta de los dedos, gracias a ese final tan satisfactorio que no podía haber sido de otra manera: emocionándonos en este viaje de no retorno hacia nosotros mismos.


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