miércoles, 24 de septiembre de 2014

Nunca es tarde: Cabin Fever (2002) de Eli Roth


De diversión, gore y óperas primas


Acababa de comenzar el nuevo siglo y era inminente la llegada de nuevos realizadores de género. Sangre fresca que le diera al terror un lavado de cara y ofreciera al espectador más fiel un producto diferente. Eso es lo que intento hacer Eli Roth con su "Cabin Fever", aunque el planteamiento fuera el clásico. El responsable de "Hostel" (pelotazo definitivo de Roth con Tarantino a sus espaldas) dirige y co-escribe junto a Randy Pearlstein una historia ochentera, en la que se cuenta como un grupo de cinco jóvenes amigos pierden los estribos cuando resultan contagiados por un virus letal en lo profundo de un bosque. 



Si, el aroma a "Viernes 13" (1980) o a "Posesión Infernal" (1981) impregna toda la cinta y no se lo quita nadie, pero no solo se queda ahí, no es el típico "homenaje" a los tiempos pasados que tanto vemos en el cine de terror hoy en día. "Cabin Fever" es mucho más. Es una ópera prima desenfadada, y eso no quiere decir mal realizada, más que decente. Vale que otros lo hicieron mucho mejor con los mismos o menos medios, véase Peter Jackson con "Mal Gusto" (1987) o Sam Raimi con la ya citada "Evil Dead" (1981) pero al revés que la mayoría de veces, la primogénita de Roth no pasó desapercibida.  Por algo sería... 



En principio cuenta con todo lo necesario para el correcto desarrollo de un producto B de terror splatter. Un escenario alejado y oscuro, unos protagonistas de bajo nivel mental y una amenaza a la que parece no poderse hacer nada para redimirla. Con todo ello el fandom ya estaría contento con la cinta. 

Para los más exigentes, llega la particularidad; la intención de discurso que parece tener entre líneas la película. Un discurso denuncia contra la injusticia y el rechazo en la sociedad. Rechazo por el más débil o por el que parece estar perdido y condenado en la vida usando al virus causante de la pandemia como símbolo del mal. 



Diversión a chorros y gore a borbotones en una ópera prima hecha con cariño hacia el género, pero que no rechaza tener un sello personal sin obviar las pretensiones comerciales necesarias para poder vender la película, que en el fondo es de lo que se trata esto ¿no?

Para los que quieran más decir que Roth (que hace además un pequeño papel en el film) inició sin quererlo una trilogía. La segunda parte es una alocada comedia de terror gore que la mayoría de seguidores no entendió. Data de 2009 y corrió a cargo de Ti West. La tercera y última hasta el momento se engendró con el nombre de "Cabin Fever: Patient Zero" (2014) de Kaare Andrews y puede que se trate con diferencia de la más completa del trío de las portadas calaverianas. 

¡Disfrutenlas!

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