Noise (2024) de Kim Soon-jin

K-Horror de libro

Si algo diferenció siempre al J-Horror del K-Horror, fue que los nipones siempre dieron más importancia al terror puramente atmosférico y psicológico, mientras que en Corea del Sur el género se inclinó más hacia el sufrimiento emocional de los personajes protagonistas. Noise puede sentirse orgullosa de llevar a cabo ambos elementos.

Una película que parece de otra época, de cuando el terror asiático llenaba salas y solo tardaban meses en desarrollar un remake estadounidense que facturase el doble o el triple. En este sentido Ruidos tiene un gran pro y un gran contra: en el ámbito positivo habría que destacar el halo insano que su director, el debutante Kim Soon-jin consigue construir. Algunas de sus secuencias están realmente inspiradas y transmiten esa angustia y esa mala vibra que siempre se busca en este tipo de producción. El aspecto negativo sería que, a niveles generales, las ideas están ya bastante exprimidas, al igual que un desarrollo que peca a momentos de falta de ritmo, en concreto del ecuador en adelante. Con todo esto nos encontramos ante una cinta ambigua, a ratos terrorífica y ratos previsible, siempre moviéndose ahí, entre un brillo espeluznante y giros rutinarios.

Fenómeno de taquilla en su país, algo medianamente entendible, el filme está interpretado perfectamente, denotando una gran mano en su director, que también muestra destreza en la puesta en escena. Y es que, como la gran mayoría del cine coreano, da igual el género, que siempre exhibe una pureza técnica y una labor pulida en cada uno de sus departamentos, Noise no es una excepción y rebosa siempre una factura y un acabado de empaque.

Podemos hacer una lectura secundaria, si nos ponemos exquisitos, y tomarnos la película como una dramática crítica a la familia o al submundo de las amistades vecinales, algo, por cierto, más horripilante que cualquier película que se pueda realizar o que todos los jump scares del filme juntos, y eso que son unos cuantos…

En resumidas cuentas, tan claustrofóbica como repetitiva. Si no te pilla en un día muy exigente podrás sumergirte sin ningún problema en su atmósfera tensa y pasar un buen y fantasmal rato.




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