lunes, 26 de octubre de 2015

Amores minúsculos: del cómic al teatro

cartel teatro amores minúsculos
Vía: amoresminusculos.com

Después del éxito cosechado la pasada campaña, vuelven Amores minúsculos, una de las obras más estimulantes del panorama teatral madrileño, esta vez en el escenario del Teatro Nuevo Apolo.
El texto y la dirección son de Iñaki Nieto quien adapta a los escenarios la novela gráfica de Alfonso Casas. El respeto es tal (debería de serlo casi siempre), que gracias a proyecciones podemos apreciar hasta sus viñetas en un ejercicio de admiración por el material original.
Esta dramedia representa a toda una generación de jóvenes personajes (algo modernetes) que pululan por el Madrid actual, luchando contra la difícil situación que nos ha tocado vivir en un mundo donde el amor es un ideal y donde ellos no abren fácilmente la puerta a su corazón.
La historia arranca con dos compañeros de piso: Jaime y Nacho, cada uno con su punto de vista con respecto al amor. El primero es escritor en busca de inspiración y el segundo es un ilustrador de cómic enamorado de un chico que no conoce, una buena combinación para dos personajes que están al filo de la desilusion constante pero que se toman la vida con mucho humor. En su camino se cruzarán personajes como Laura, Eva, Carlos o David que le harán ver el auténtico sentido de los pequeños detalles que hacen las cosas grandes, esos amores que por minúsculos que parezcan nos enseñan grandes cosas de la vida y de nosotros mismos, demostrando con el paso del tiempo que son el amor de nuestra vida. 

El reparto coral lo forman en esta ocasión: Álvaro Cea, Ángel de Miguel, Celia Arias, Javier Martínez, Ramón San Román y Miriam Juanes. Siendo un espectáculo que en anteriores temporadas permutaba entre dos elencos, algo muy de moda últimamente y que puede ser interesante siempre y cuando cada reparto aporte algo nuevo y fresco.


La puesta en escena es muy acertada, usando todo el espacio escénico pero no perdiendo ese componente de cercanía propio de este tipo de historia, incluyendo momentos en el que los personajes bajan para estar paseando entre las butacas bajo la sorprendida mirada del espectador.
Otro elemento clave es el empleo de una escenografía muy desnuda pero muy practica donde con pocos elementos que se dice mucho, incluso es el propio reparto quien entra o saca tal atrezzo que nos hace pasar de la cafetería a casa de Laura o a estar en la plaza donde Nacho dibuja en su cuaderno. Una obra con muchos cambios de espacio-tiempo divididos por estaciones del año, jugando con el espectador como si estuviéramos viendo una película. Quizás la única pega sea el excesivo uso de la música, sobretodo como hilo musical cuando realmente con el texto y el actor está todo dicho. Aún así no molesta o entorpece lo que se está contando, así que ni tan mal.


La historia esta llevada con forma optimista alcanzando el titulo de comedia romántica con un final que se puede considerar un juego de espejos. Recomendamos mucho esta obra y sabemos que gustará a un público menos complaciente con el teatro, (por ese regusto cinematográfico que comentabamos antes) con unos personajes que crean una empatía total con el espectadores, donde vivirás cada momento intensamente con ellos. Merece la pena.
 

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