Constelaciones de Nick Payne por Barco Pirata

 


Nueva propuesta de la compañía "Barco pirata" para el CDN: un espectáculo 360 con música en directo, puesta en escena circular y un sistema de azar que elige a dos intérpretes del reparto para protagonizar la obra, mientras el resto se dispone como un coro griego con estética rock and roll. Sin duda, me atrae mucho que las decisiones del público tengan peso. Mediante la elección de una papeleta —como si fuera el sorteo de la Champions— se determinan los intérpretes y el motivo del primer encuentro entre los personajes principales. Interesante, ¿verdad?

En la dirección y la adaptación está Sergio Peris-Mencheta, mucho menos hipertrofiado de lo habitual en él, ya que la propuesta es lo más minimalista que le he visto. Dos actores y un espacio prácticamente vacío, donde las voces y los instrumentos son los que dan órbita y sentido a "Constelaciones".


Jordi Coll, Diego Monzón, Paula Muñoz, Maria Pascual, David Pérez-Bayona y Clara Serrano son quienes pueden encarnar a los personajes de ella (física cuántica y nerd) y él (apicultor e introvertido). Cada función será distinta, y también lo será la forma en que surge su amor. En un mundo de universos paralelos, todo puede ocurrir. La complejidad de las relaciones humanas frente a un cosmos lleno de estrellas, donde el futuro, el amor, el trabajo o la salud orbitan como círculos concéntricos alrededor de la trama.

Como maestros de ceremonias tenemos a Litus Ruiz y a Ester Rodríguez, que introducen al público en la obra y, además, cantan y tocan instrumentos de manera maravillosa. No se puede sino alabar lo completos que son todos los intérpretes que pisan el escenario: actúan con solvencia, cantan, tocan y te mantienen pegado a la butaca durante los noventa minutos de función.

A grandes rasgos, es una obra que recomiendo ver, aunque no la situaría entre los greatest hits de la compañía. Un mapa de posibilidades que muestra las muchas caras del ser humano, con temas universales que funcionan como espejo de lo que somos. Buena música, buenos intérpretes y una reflexión que resuena dentro de uno mismo.


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